domingo, 10 de diciembre de 2023

Margarita.

Soy la piedra en el zapato del destino, 
la molesta risa fresca entre los muertos.
Soy ésa.
               de La dimensión de los cuerpos (1992)

I

¿Quién es Margarita Vázquez Díaz? Ésa.

Esa mujer. Esa poeta. Esa escritora. Esa antologadora. Esa promotora cultural. Esa coordinadora de talleres literarios. Esa activista de la formación artística dirigida al sector infantil. Esa investigadora de la cultura popular en general y de la contracultura juvenil urbana en particular. Esa orgullosa madre de tres hijas y un hijo. Esa orgullosa abuela de dos nietas y dos nietos.

Esa que nace en la Ciudad de México en el año 1954, y treinta años después se traslada a Morelia para iniciar su dilatado y fecundo camino como mujer de letras. Esa que arranca su formación literaria en el taller “La Cúpula”, coordinado por el maestro Tomás Rico Cano, participando durante los siguientes años en varios otros, entre los cuales destacan aquellos impartidos por Daniel González Dueñas, María Luisa Puga, Oscar Oliva, Frida Lara Klahr y Efraín Bartolomé. Esa que durante tres décadas se desempeñó como investigadora en la delegación Michoacán de la Dirección Nacional de Culturas Populares, y hasta la actualidad continúa coordinando el taller de creación literaria de la Casa de la Cultura de Morelia.

Esa que ha publicado los siguientes poemarios individuales: Asómate a mi ventana (Colectivo Artístico Morelia, 1990), La dimensión de los cuerpos (Jitanjáfora, 1992), Entrega para hombres de sal (Ed. de autor, 2004), La imagen en el agua (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2005) y De cara al caracol (Jitanjáfora, 2010); volúmenes a los que hay que añadir la autobiografía Margarita (Instituto Michoacano de Cultura, 2004), así como los libros de investigación Grafiteros de Morelia y Nuevas identidades en la ciudad de Morelia: las jóvenes en la contracultura (Unidad Regional Michoacán de Culturas Populares, 2003 y 2006). Esa que además ha sido incluida en las antologías Continuación del canto (Instituto Michoacano de Cultura, 1990), Los nombres y las letras (Jitanjáfora, 2007), Olvidados y excéntricos (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2008), La generación del desencanto  (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2009), La República en la voz de sus poetas (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2012), Breve antología de poesía erótica latinoamericana (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2014) y El brillo de la hierba húmeda (Ediciones Moneda, Chile, 2020).

Esa que ha sido coordinadora, antologadora o responsable en la hoja poética Uandáricha (1987-1988), la revista de creación literaria infantil Arbozontle (1989-2007), la sección infantil Vámonos volando del periódico “Buen Día” (1994), el cartel de poesía Palabreando (1995-1996), la revista y las plaquettes del taller de creación literaria De cara al caracol (2011-2012), el libro de creación literaria penitenciaria Alicia en el exilio (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2008) y la versión Michoacán de la antología El brillo de la hierba húmeda (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2011, 2ª ed 2015).

Esa que, entre otros, ha publicado en los siguientes periódicos, revistas, suplementos y sitios web: El sol de Morelia, Buen Día, Cambio de Michoacán, El cocodrilo poeta, Fragmentario, Jitanjáfora, Piel de tierra, Diturna, Aquí, Zona franca y Revolución 3.0. Esa que ha participado en decenas de festivales, ferias y encuentros literarios, artísticos, culturales y educativos, como el XV Festival de Poesía de La Habana Cuba, la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, el VII Encuentro de Poetas del Mundo Latino, el encuentro Mujeres Poetas en el País de las Nubes en Huajuapan de León Oaxaca, el Tercer Encuentro Iberoamericano de Creación Literaria, el 2º Encuentro Nacional de Mujeres Poetas en el Valle de Tangamanga y el Encuentro Nacional Cervantes de Poesía,  

Esa a quien el Seminario Permanente de Escritores Michoacanos le consagró en 2009 su sesión 23 y su correspondiente epítome. Esa a quien este año se ha homenajeado dentro del marco del 7º Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes, Morelia 2023. 

¿Quién es Margarita Vázquez? Ésa.


II

Acaso hasta hoy la única glosa crítica en torno a la poesía de Margarita Vázquez Díaz sea el breve prólogo de Frida Lara Klahr a La imagen en el agua, volumen publicado en 2005 por la Secretaría de Cultura de Michoacán, y único poemario de la autora con existencia editorial propiamente dicha a través de un ISBN. Viejos, endémicos problemas estos: los de las penurias para publicar poesía, los del desértico silencio reflexivo en torno a las travesías de nuestras y nuestros poetas, sin importar cuánta admiración y afecto afirmemos tenerles. 

El primer libro de poemas de Margarita, Entrega para hombres de sal, languideció durante cosa de quince años en los estantes del departamento de literatura del entonces Instituto Michoacano de Cultura, acumulando dictámenes favorables de sucesivos consejos editoriales, pero siempre desdeñosamente marginado en las efímeras colecciones de cada nueva administración; conformado por poemas escritos entre 1985 y 1988, tuvo que ser impreso de manera doméstica por una de sus hijas hasta el año 2004. De cara al caracol, medular compendio antológico para cualquier persona interesada en dimensionar con una panorámica general la producción lírica de Margarita, fue publicado en 2010 dentro de las ediciones Jitanjáfora de José Mendoza Lara; sin embargo, los textos más recientes que incluye corresponden al año 2001, de suerte tal que podemos decir que las últimas dos décadas de producción lírica de nuestra poeta se hallan hasta hoy enteramente inéditas, aun cuando se trate de un personaje reconocido, apreciado y querido dentro del medio literario y cultural michoacano; aun cuando a lo largo de esos mismos veinte años no haya por su parte cejado nunca en la divulgación del trabajo de otros como antologadora, tallerista, investigadora, organizadora, editora y amiga.

Por lógicas razones de formato y extensión, el comentario introductorio de Frida Lara Klahr a La imagen en el agua resulta conciso, frugal, escueto. No obstante, es de agradecer que la prologuista haya aprovechado la brevedad del espacio disponible para consagrarse no a los habituales elogios de circunstancias cuando de presentar la obra de alguien se trata, sino a aventurar el apunte de algunos útiles nortes críticos, propicios a dimensionar la identidad poética en cuestión. Confesándose incapaz de encuadrar los poemas de Margarita dentro de los marcos de alguna corriente preexistente, Frida procede a situarlos empleando la noción de originalidad en dos sentidos complementarios. Primero, aquello que en la palabra original remite materialmente a lo originario: “el poema surge del otro (el mundo) con el otro”[1]. Segundo, aquello que en la palabra original remite verbalmente a inédito: “nombrar el origen de una manera distinta”[2]. Partiendo de ahí, Frida consigna el modo en que Margarita…

 

…hace eterno su presente; esa tarde, esa u otra sensación, aquella visión, las hace únicas por el milagro de la palabra, porque su realidad es nombrada de diferente manera, nombrada “por primera vez”.[3]

 

Aun cuando sus bases iniciales dentro del oficio las haya adquirido Margarita en el entorno formativo de Tomás Rico Cano, el taller “La Cúpula” y el grupo Uandáricha, la depuración de su voz poética, la maduración de su peculiar, intransferible modo de mirar y decir, comienza a cristalizar más bien bajo el magisterio de Gaspar Aguilera Díaz. Margarita engrosa el catálogo de poetas que hallaron identidad y tesitura propias a partir de la manifiesta influencia de Gaspar; una influencia derivada menos de talleres y asesorías recibidos, que de la directa exploración de su universo lírico a través de la lectura. Entre las múltiples huellas que Gaspar legó para Michoacán y Morelia, la más significativa es sin duda aquella generada por la íntima, genuina resonancia que sus versos hallaron en la escritura de otros.

 No todos los rasgos distintivos de la poética gaspariana arraigaron eco en Margarita. Los juegos de mimetismo intertextual con los que el nativo de Parral se trasviste Dante, Rilke o Rimbaud, así como la utopía cosmopolita que lo lleva a configurar una ciudad personalísima a través de las ciudades que habitan su memoria, su sueño y su deseo, resultan para ella contingentes, marginales, cuando no enteramente ajenos. Por el contrario, el coloquialismo confesional pasado por el tamiz de la contracultura, así como la experiencia erótica como privilegiada llave para desciframiento de la realidad, resultan nítidos en varias estancias. Más que revelarle un territorio desconocido, la influencia de Gaspar Aguilera permitió a Margarita arrostrar con lucidez terrenos de interés y exploración que ya le eran de antemano propios.

El temprano trato personal con la tijuanense Rosina Conde, durante una época en la cual Margarita no había elegido aún hacerse poeta, ayudó a transparentarle decisivos perfiles de lo que a la postre sería su rostro poético. Entre los diecisiete y los treinta años, Margarita se había elegido jefa de familia, madre, esposa, ama de casa. Nunca, ni en presente ni en pretérito, podrá nadie aseverar que la escuchó renegando o lamentándose por aquel período de su vida, por aquella circunstancia en la cual se eligió. Pero si alguna sentencia saltaba recurrente a sus labios entonces como ahora, era sin duda “buscar otras opciones”. Siempre hablaba de que había que buscar otras opciones. Para ella, para sus hijos, para su pareja, para el desconocido injustamente tratado en defensa del cual saltaba con ímpetu flamígero a la menor provocación. Sostenida rebeldía y pendenciera solidaridad ya desde ahí, la de aquella joven señora para con el anciano maltratado, la mujer golpeada, el gay discriminado, el adolescente problemático, el niño de la calle hostigado.

Esa búsqueda de alternativas aun cuando su material sustancia no resulte todavía clara del todo, ese afán de nombrar la existencia con palabras todavía por descubrir, que Frida Lara Klahr identifica como rasgo definitorio para la lírica de Margarita, había comenzado pues a desplegarse con plena transparencia mucho tiempo antes de que Margarita llegara a escribir su primer poema. Para situar dicha disposición en frecuencia específicamente literaria, el ejemplo y la influencia de Rosina Conde resultaron decisivos. Sólo que aquí la palabra nunca ha estado separada de la vida, lo originario no se ha deslindado nunca de lo inédito. Si la realidad se renueva origen, es demandando el verbo que la nombre; si el verbo se adelanta indómito hacia las patrias de lo todavía por ser, es para nombrando abrirle espacio material a lo posible. Margarita Vázquez encontró en Rosina Conde una mujer que era como ella y a la  vez harto diversa de ella, y que a través de su ser, estar y transitar delineaba nuevos horizontes (abría nuevas opciones) para la mujer que ella misma deseaba ser. No se trató de la única mujer fundamental para Margarita en ese sentido, hubo varias otras. Pero el caso es que entre todas ellas Rosina atesoraba la merced de ser mujer y además escritora. No creo exagerar si afirmo que Margarita terminó haciéndose poeta gracias a la azarosa coincidencia, la fugaz relación, la complicidad secreta y la íntima distancia sostenida con la mujer Rosina Conde, la madre Rosina Conde, la escritora Rosina Conde. Rosina acababa de publicar hacia esa época sus primeros volúmenes individuales, una plaquette de poemas y un cuadernillo de viñetas narrativas autobiográficas. En ambos reconoció Margarita prendas propias, de las cuales no volvería a desprenderse, y que más adelante se erigirían perdurables rutas de sus propios trabajos literarios. Por un lado, la reivindicación de una identidad femenina labrada a contracorriente con sincopadas cadencias de blues, jazz y rock; por otro el leitmotiv erótico como tema nodal. Elementos que, tal quedó ya apuntado, se consolidan como rasgos definitorios bajo el influjo de Gaspar Aguilera.

Otra influencia decisiva para la escritura de Margarita, sin la cual su fisonomía poética resultaría radicalmente distinta, es la de Daniel González Dueñas. Además de la lectura de su obra, dicha influencia deriva de un taller impartido por el escritor en Morelia hacia fecha tan temprana como 1986, justo durante el período donde Margarita se hallaba iniciando camino en la literatura. Un capítulo de su autobiografía consigna la experiencia en los siguientes términos:

 

…entrar en un estado de receptividad para llevar a cabo ejercicios de escritura, a partir de captar ese instante privilegiado que otorgan las palabras, donde la intuición nos lleva a otras formas de ver las cosas, donde el poema consagra un instante en el que algo pasó. [4]

 

Taller de disciplinada afinación del universo perceptivo como punto de inflexión para escribir, que a su turno fascinó a Margarita tanto como repelió a otros, por demandar exigencias propias de los talleres escénicos, incorporando rutinas corporales, respiratorias y sensoriales. Si la huella de aquella experiencia y el eco de la poesía de González Dueñas no resultan perceptibles en los tres primeros conjuntos de poemas de Margarita (Asómate a la ventana, La dimensión de los cuerpos, Entrega para hombres de sal), a partir de La imagen en el agua  resultan inequívocos.  No se trata de un mimetismo estilístico ni temático, sino de algo infinitamente más esencial y sutil: una peculiar disposición en común para asomarse a la realidad dentro y fuera del poema.

Es ahí donde la lírica de Margarita pasa a adquirir sus potencias más depuradas. Ya no sólo la legítima enunciación de su propia experiencia vital para reinventarse y habitarse individualmente, sino la capacidad para reinventar y compartir estancia habitable el universo entero a partir de enunciar todo lo mirable, a partir de mirar todo lo enunciable, con especial predilección por lo más pequeño, lo más cotidiano, lo en apariencia más insignificante. Matizando las palabras de Frida Lara Klahr, diríamos que ya no sólo se trataba de que Margarita hiciera eterno su presente y de que su realidad fuera nombrada por primera vez. Era el presente todo lo que en su poesía pasaba a hacerse eterno, era la realidad toda la que cabía advertir nombrada por primera vez; como corresponde a la maestría poética cuando ha trascendido la llana —sin importar cuán competente— confección de versos.

El silencio editorial de Margarita durante las últimas dos décadas transparenta toda su gravedad ante los ojos de quienes hemos tenido oportunidad de asomarnos al acervo inédito que ha venido acumulando durante dicho período. La temática erótica y amorosa, que en algún momento amagó fijarse como eje totalizador de su obra, gradualmente pasó a incorporarse apenas como un elemento de exploración más entre muchos otros, hasta finalmente ocupar un sitio periférico, marginal. La poesía de Margarita constituye hoy un universo vivo y depurado, cotidianamente enriquecido. Un universo donde el rasgo dominante hay que buscarlo en la limpidez de la mirada y la concisión del decir, como estrategias para continuar refrendando prodigio la reversible dialéctica entre realidad originaria y palabra inédita, lúcidamente detectada a su turno por Frida Lara Klahr. Patrimonio que sin lugar a dudas demanda, amerita aquilatarse más allá de su círculo de fidelidades personales más próximas. Las vísperas de sus siete décadas de vida, sus cuatro décadas como poeta y moreliana, que habrán de celebrarse este 2024, resultan sin duda el escenario más idóneo para ocuparse de ello.


III

Para acercarse a la poesía de Margarita, dos enlaces:




* Textos leídos durante la mesa de homenaje dedicada a Margarita Vázquez Díaz, 
dentro de las actividades del 7o Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes Morelia 2023.


[1] Klahr, Frida Lara. “Origen y poema. O el arte del encantamiento en la poesía de Margarita Vázquez”. Introducción a La imagen en el agua de Margarita Vázquez Díaz (SECUM, 2005).

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] Vázquez Díaz, Margarita. Margarita (IMC, 2004).


Fotografías:
1. Margarita.
2. Las publicaciones literarias de Margarita.
3. Margarita presentando su primer poemario La dimensión de los cuerpos, acompañada por José Mendoza, Sergio Monreal y Cecilia Izarrarás.
4. Margarita durante una de sus muchísimas participaciones en eventos de formación literaria, promoción cultural y fomento a la lectura.
5. Margarita con Gaspar Aguilera Díaz.
6. Margarita durante la presentación de su compilación Alicia en el exilio, antología literaria penitenciaria escrita por mujeres.
7. Margarita durante la presentación de su Autobiografía, acompañada por Rosina Conde.
8. "Apareció otro gato. ¡Siempre aparece otro gato!" (poema Lotería, cuarto creciente).
9. Margarita durante su mesa de homenaje en el ENPJ Morelia 2023.