sábado, 16 de abril de 2011

POEMA

para Gustavo Ogarrio

Son confusos, inciertos, improbables,

los orígenes del feroz absurdo

según el cual algunos elegidos,

sentados a la diestra

del padre o de su ausencia comprobada

tienen derecho a reclamar la tierra,

hasta la persuasión o hasta el despojo,

por privada heredad.

Pero no ha habido fe más perdurable,

ni devoción que haya costado tanto,

ni convicción que se haya permitido

licencias parecidas

por un tiempo tan largo

ni sobre tanto espacio y tantas almas.

No sé de qué manera,

pero sería hora de parar.